Friday, July 6, 2007

“Señor, me perdonas que te pida,
si es que acaso hay otra vida
vuelva a ser mi padre él”
Valentín Elizalde.

El primer recuerdo que tengo de mi padre, es él jugando conmigo con una pelota de peluche de varios colores que me regaló cuando tenía menos de un año, vagamente recuerdo que me daba besos y nos abrazaba y cargaba, después recuerdo que besaba mucho a Maurice y que jugaba con los dos, después recuerdo que estaba con nosotros en las miniolimpiadas del kinder, apoyando, gritando, filmando y por supuesto sacando fotos. Yo tenía 1 año

Aún recuerdo el olor que su portafolio gris de anguila desprendía, después de haberme dejado en el interior de la Primaria, se iba y yo lloraba amargamente, lo único que me consoló al principio, fue lo que después se volvió mi pasión por muchos, muchos años, el fútbol, cuando se iba mi papá o mi mamá en su caso, yo lloraba desconsolado, jugábamos fútbol con un frutsi vacío. Yo tenía 6 años. Después de eso el balón se convirtió en mi obsesión hasta los 18 años.

Aún recuerdo cuando llegaba corriendo los viernes, día en el cual teníamos partido con los Pingüinos del salón 25, equipo del cual era el entrenador, aún lo recuerdo en las escaleras, del Instituto México Primaria llegaba con su maletita gris de adidas con los tacos y todo el equipo necesario para jugar espinilleras, vendas, muñequeras etc. me ayudaba a vendarme y a ponerme los tacos, después, a gritar a todo el equipo que jugáramos bien, mi hermano era la mascota, tenía un traje de pingüino que mi mamá le hizo, el cual era la fascinación de la escuela, al final el equipo no ganó, pero toda la familia nos divertimos mucho. Yo tenía 7 años.

Recuerdo que todos los sábados nos llevaba a los partidos a mi hermano y a mí, a donde fuera, en el sur en el norte, y siempre le gritaba a todos como si fuera el entrenador, mientras todo el mundo me alababa, mi papá me decía exactamente qué es lo que podía hacer mejor, porqué la jugada que hice hacia la izquierda pudo haber sido hacia la derecha, echaba porras y siempre traía su cámara, era clásico ver a mi papá con sus bermudas y su gorro de safari, en los torneos nacionales por eso lo conocían. Yo tenía 9 años.

Recuerdo que toda la familia, me acompañó un domingo a subirme al trolebús para que supiera cual era la ruta a seguir para llegar y regresarme a la secundaria y que no me perdiera, recuerdo la regañiza que me puso cuando choque no uno sino dos coches, o cuando me cacharon un acordeón en primero de secundaria. Yo tenía 13 años.

Mi papá siempre ha sido un excelente Director de Orquesta, si bien antes tenía una férrea disciplina militar que con el paso de los años se le ha quitado, también siempre ha estado in-con-di-cio-nal-men-te con nosotros, apoyándonos en todos y cada uno de nuestros proyectos estuviera o no de acuerdo, siempre siempre hemos recibido apoyo de mi padre, en todas y cada una de las etapas de mi vida. Y cuando apretaba por aquí, aflojaba por allá, siempre ha estado pendiente de todos nuestros movimientos, proyectos, necesidades, alegrías, tristezas y siempre ha tratado de ayudar.

Recuerdo cuando temerosos entramos a Harlem en Nueva York y me aventó y me dijo órale vas tú negrito, aquí son de tu color, y todos y cada uno nos reímos muy fuerte. Recuerdo cuando mi hermano se perdió en el metro de París y cómo en cuestión de tres segundos organizó la logística para encontrarlo. Recuerdo que nos regaló un viaje hermoso a Europa que realizamos todos en familia, y que nos emborrachamos en el Lido du París. Yo tenía 15 años.

Recuerdo a mi papá trabajando todo el tiempo, corriendo todo el tiempo, recuerdo que mi papá siempre iba a comer con nosotros, y que nos peleábamos por ganar el control remoto y quien lo hiciera tenía derecho de poner el canal que quisiera. Recuerdo a mi papá muy cariñoso con mi mamá, diciéndole que ella era Pepe Reglas y que todos nos teníamos que someter a lo que quisiera, a fin de cuentas, todos hacemos lo que dice mi mamá....

Recuerdo a mi papá, echándonos porras cuando jugábamos en Fuerzas básicas, orquestando desde afuera a todo el equipo, apoyándome y dirigiéndome desde afuera, recuerdo su cara de satisfacción cuando ganábamos los torneos nacionales y sus abrazos y la clásica persecución con champaña, recuerdo a mi papá, gritándome a lo lejos de la porra, o haciéndome una señal con el pulgar hacia arriba, tranquilo, tú puedes, respira, vamos....

Recuerdo a mi papá, en una etapa malencarado, angustiado, yo, sin tener una remota idea de que el hecho de tener una familia, cuesta mucho trabajo, dinero, esfuerzo, preocupaciones y dedicación. Le reclamaba, sin saber que es lo que pasaba por la mente de mi padre. Hoy creo comprenderlo un poco, mucho mejor.

Recuerdo a mi papá, dándome consejos de cómo tratar a las niñas, que teníamos que ser caballerosos y que no me preocupara que solitas llegaban, que mejor me pusiera a estudiar. Recuerdo a mi papá tocando su guitarra, con ese bossa nova que sólo él puede tocar, recuerdo a mi papá llegando a la casa y silbando su característico tono, recuerdo que los sábados o domingos nos levantaba con música de su tiempo, la cual ahora que corro, escucho con mucha alegría, recuerdo a mi papá los fines de semana, gritándonos EQUIPOOOOOO, vámonos.

Recuerdo a mi papá cuando me regaló mi primer coche, por haber sacado diez en la escuela, recuerdo cuando fuimos a comprarle rines y stereo al coche y que me dijo escoge los que tú quieras, recuerdo a mi papá, generoso, dadivoso, bondadoso, agudo, meticuloso, perfeccionista, obsesivo de su trabajo, valiente, fuerte y grande.

Recuerdo a mi papá haciendo bromas de todo tipo en contra de todos, de sí mismo, de su familia, de la familia de mi mamá, de mí, de mi hermano de todos, burlándose y mostrando ese sentido del humor tan Soreque que a todos nos hace reír y pensar. Recuerdo que cuando entré a la Libre me molestaba porque ahora sí tendría que estudiar, recuerdo a mi papá dándome todo su apoyo comprensión y conocimiento para poder triunfar en tan desgastante prueba.

Recuerdo haberlo abrazado el día en que me recibí con mucha fuerza, sabiendo que gracias a él y a mi mamá pude haber hecho lo que hice. Recuerdo su Sonrisa de satisfacción, recuerdo cuando me fui a España, las largas pláticas de cómo debía comportarme, recuerdo que nos decía los hombres del mañana, todo dejan para mañana, apúrense, háganlo ahorita decía (y sigue diciendo).

Recuerdo cuando regresé de España haberlo visto más canoso, recuerdo los fuertes momentos que vivimos en el Hospital con mi mamá. Recuerdo a mi papá, hablando con los doctores y tomando decisiones, siempre consensadas con nosotros.

Recuerdo la alegría que le daba ver a mi mamá de pie, caminando, hablando y diciéndole está bien gordita pero no te enojes, cálmate por favor....

Recuerdo a mi papá como el mejor maestro, guía, jefe y amigo que nunca he tenido, siempre está al tanto de todos nosotros, siempre está trabajando, su vicio son pocos y muy bien definidos, su familia, la música, los dvds y los viajes, a eso se dedica mi papá, a ninguna otra cosa más.

Recuerdo cuando trabajamos juntos las enormes discusiones por miles de cosas, el gran equipo invencible que formamos, las muchas horas que pacientemente se sentó conmigo a corregirme y a decirme lo que estaba bien o mal, recuerdo que muchas veces no nos veíamos, nos hablábamos, estando de una ciudad a otra, el desgaste era increíble el ritmo de trabajo que tiene mi papá, nunca lo he visto en otra persona, es incansable.

Recuerdo que cuando le dije que me iba de la casa me dijo: sólo dos cositas cuatito, respeta tu casa y respeta a tu mujer. Recuerdo a mi papá, enseñándome a jugar tennis a dar algunos golpes con efecto, recuerdo cuando jugó futbol con los papás de la generación de Maurice, Recuerdo que cuando llegamos a la casa nueva, después de una laarga jornada, nos quedamos dormidos en lo que hoy es la sala, recuerdo que jugaba con nosotros y que su forma de decir te quiero y de expresar su cariño, era molestando, jugando y tratando de que siempre fuéramos mejores.

Veo a mi papá inmensamente feliz con su mujer y con su nieta, veo que no se cansa de trabajar, veo que sigue siendo el más moderno con los aparatos tecnológicos, siempre tiene planes, siempre tiene proyectos, siempre tiene ánimo, siempre se levanta temprano, siempre tiene actitud positiva, nunca se rinde, siempre sigue adelante, siempre seguirá adelante.

Lo que he aprendido de mi papá es fácil y extremadamente complicado: predicar con el ejemplo, mi papá no pide absolutamente nada de lo que no puede dar, el problema es que da mucho, muchísimo, siempre quiere lo mejor para nosotros, siempre está ahí, cuando lo necesitamos y cuando no lo necesitamos, siempre tiene algo que decirte para que mejores, para que te des cuenta que hiciste bien y que mal.

Gracias a mi papá soy lo que soy, su ayuda y apoyo incondicional, me han impulsado siempre, sus regaños, alientos, motivaciones, gritos, risas, bromas, abrazos, miradas, tienen una carga de extraña sabiduría, su mente es enorme, su capacidad de leer mensajes y señales, su intuición es asombrosa. Yo soy parte de mi papá y viceversa, lo digo con mucho, muchísimo orgullo.

Mi papá fue, es y seguirá siendo para mí un héroe, el héroe que todos quieren tener como papá... yo lo tengo, soy muy afortunado e inmensamente feliz, de tener un papá como el mío, hoy que tengo treinta y un años, lo sé mejor que nunca, hoy más que nunca mi papá está en mí.

Con la más profunda de las gratitudes,
Gracias por todo papá.

Te ama tu negrito.

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