Saturday, May 5, 2007

BREAKIN...

El día de ayer, corriendo como siempre, Ana y yo escogimos la película que veríamos, más que por el gusto de verla por el horario que se acomodaba a nuestras necesidades, llegamos cuando empezaba la película, no sabíamos bien a bien que onda.

Al momento de entrar y ver la primera escena de la película, en donde salen varias personas bailando, me transporté mentalmente a mis 8 años, de verdad que lo recuerdo como si fuera ayer, desconozco el cine al que mi tía Paty nos llevó a mi hermano Maurice y a mí a ver la película de Breakdance, no miento cuando afirmo que nos llevó como cinco veces para poder tranquilizarnos, ella cuenta que ya no sabía que chingados hacer con nosotros y lo más fácil era llevarnos al cine en donde por lo menos estaríamos 2 horas sentados y tranquilos, además por supuesto de querer hacernos sentir bien y cómodos dado que mis papás no estaban.

Ahí estábamos mi hermano y yo, viendo una y otra y otra vez la película que despertó nuestros instintos bailadores, nada tenía que ver este baile con lo que habíamos visto antes en lo que a baile se refiere, este baile era muy distinto, nuevo, distinto, atrevido y por supuesto te obligaba a moverte en tu butaca al ritmo de la música o de los tambores o de las canciones que emanaban de la pantalla grande.

Después de ahí, quedé (damos) marcados de por vida por el break, mi hermano, Danny y yo, ensayábamos en el estudio de casa de Mamá Gelita, nuestras coreografías para poder ir (claro según nosotros) a un programa de televisión cuyo origen también fue la famosa película.

Muchas, muchísimas horas de cada día, las dedicábamos en el arduo entrenamiento del break, en realidad creo que no lo bailábamos tan bien como creíamos, pero lo que sí era un hecho irrefutable, es que pasábamos todo el tiempo riéndonos, corrigiéndonos, divirtiéndonos y sorprendiéndonos nosotros mismos de algún paso nuevo que salía o de algún paso espontáneo que hacíamos.

Definitivamente existe un parteaguas de mi vida bailadora antes y después del break, hoy todavía en las fiestas me encanta hacer el clásico robot, o un poco de break para desempolvar los viejos pasos que nos han vuelto tan populares a lo largo y ancho del mundo jejeje

En fin, la película me remontó a mi infancia querida, aquella que muchas veces extraño y muchas no, aquella en donde el tiempo pasaba muy lento y tenías ubicada perfectamente la época del año por el día de muertos, navidad, la kermesse, semana santa y por supuesto las vacaciones laaargas, aquella en donde la familia entera compartía la mesa, la comida y la bebida, y todos los primos cantábamos y jugábamos sin cesar.

La vida continúa y todos estamos en lugares distintos, mi primo sigue en Berlín, estudiando cine, tal vez, ahora que acabe, podamos hacer breakdance del siglo XXI, Mi hermano es Papá de la niña más maravillosa que he visto, y tiene que bajar un poco de peso para poder hacer el paso del gusano muy de su gusto, por mi parte también tendría que bajar de peso y cuidarme del ácido úrico porque con los ataques de gota que me dan no puedo ni caminar, lo mejor es el recuerdo permanente de las tardes de break en casa de Mamá Gelita, y ahora que venga mi primo podríamos organizar un re-encuentro de las clases de break....

En fin definitivamente la vida es mejor bailando...
STOMP THE YARD O BAILE URBANO es la neta veanla...



















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